octubre 23, 2020

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Día de muertos

En México, tradicionalmente, se realiza la celebración de Todos Santos, o Xantolo, y Fieles difuntos, o día de muertos, en los días 1 y 2 de noviembre; sin embargo, en algunos lugares, sobre todo fuera de las ciudades, la celebración empieza desde el 28 de octubre, cuando se recuerda a las personas que murieron por un accidente o de forma violenta, el 29 se recuerda a quienes murieron ahogados, el 30 a los olvidados o quienes no tienen familia, el 31 a los niños que nunca nacieron, el 1 de noviembre a los niños y el 2 de noviembre a los adultos.

Pero, ¿Cómo nació la tradición de celebrar a los difuntos? Bueno, la tradición inicia con celebraciones aztecas que se llevaban a cabo en los meses equivalentes a octubre y noviembre en el calendario gregoriano. Fray Bernardino de Sahagún, en Historia General de las Cosas de la Nueva España, cuenta que los nativos mexicanos dedicaban esas celebraciones  al regreso de los dioses, ya que se pensaba que habían salido y se les recibía con un fiesta. Para prepararla, los antiguos aztecas adornaban los altares de los dioses llamados cu y esperaban su llegada; cuando el sacerdote veía la marca de llegada en el suelo, gritaba a los habitantes de la comunidad y todos salían a compartir comida y bebida en los cúes en medio de música y danzas. También se celebraba a los montes que rodeaban el Valle y a aquellos que al haber muerto habían sido enterrados; para ello creaban muñecos de masa y les ofrecían comida y bebida. En el siguiente mes, se honraba a los muertos colocando teas, tamales y flechas en los sepulcros.

Con el paso del tiempo, la tradición se ha enriquecido de manera que adquiere características particulares en cada región del país, tanto en el arreglo y diseño del altar como en los alimentos que se ofrecen.


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